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  ANA MARTÍNEZ 

POESÍA

Gijón - España

EL NUDO

Enredarnos en una caliente tormenta de besos,
enredar mis cabellos con las pestañas de tus ojos,
enredar nuestras manos en un nudo gordiano,
enredar mi sexo en una lengua camaleónica,
enredar tu sexo en una cueva de puertas húmedas,
enredar tus piernas en un trote desbocado,
enredar nuestros cuerpos en una pasión inacabada,
enredar tu alma en mis entrañas.

Enredarnos con argollas a las patas de las gaviotas
y construir una casa en el cielo
vacía de pensamientos,
llena de sentimientos.

Eso quiero.

FUERA DE

Ni la noche ni el día
me sostienen.

En un espacio indeterminado,
horno donde se asan
luces y sombras,
templo razones.

Ni la muerte ni la vida
me acogen.

PASA LA VIDA

Aún se mueven las alas
de la última mariposa.
Todavía tiemblan en el aire
las dos últimas palabras.
Ya están escritos en negro
los últimos recuerdos blancos.
El camino abandonado olvidó
que el final era el principio.

El "aún" permanece,
el "todavía" no se ha ido,
el "ya" demora su llegada,
el "después" ha pasado.

Extravío y locura
en el tiempo de la vida.

AMOR

El alba se despereza
entre hojarasca de placeres muertos
con un temblor de sábanas de piel
(fiebre de herida recién suturada).
Y tú, no naces.

El gran ojo se pasea
entre avenidas de lamentos inútiles
por recuerdos de insatisfechos deseos
(lágrimas empapadas por fina seda).
Y tú, no llegas.

El ocre otoñal danza
entre orquestas de brisas frías
con pasos resbaladizos y lentos
(orgasmos bordados en ansiedad).
Y tú, no estás.

El negro firmamento se presenta
entre monstruos de memorias moribundas
con guadaña segadora de recuerdos
(sueño eterno de fugaces sentidos).
Y tú, no mueres.

¿Dónde estás amor, que no apareces?

anamartimen@Hotmail.com

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