ELIO MENDOZA

BEASAIN - ESPAÑA

Mi hereje preferido, casi mi otro yo.

Heterodoxo convencido, rumiante despiadado o ave carroñera, viajero incansable por mundos fantásticos, hoy recala en este puerto para compartir sus singulares pensamientos.

Querido amigo:
Como siempre me cuesta empezar, el amplio espacio en blanco se me antoja enorme, como una infinita superficie nevada y fría, un desierto desolado de horizontes planos y hostiles que tendré que sembrar de letras y palabras.
Infinitas hojas blancas esperando a ser teñidas de ideas, sentimientos y coherencias. Infinitas hojas cuyo número sólo está en la memoria de Dios, pero que yo podré hacer contable con un punto. Esto me puede dar pie para decirte que cuando escribo soy un pequeño dios.
El número de espacios sigue siendo infinito, así como el número de letras que han de cubrirlo. Terror al vacío.
Sí. El vacío es el mayor de los terrores, in infinitud de la Nada, el mayor miedo, las vastedad del tiempo sin un reloj que lo mida y lo triture en segundos de tic tac metálicos debe ser el mayor de los pavores. Horror vacui.
Nadie podría aguantar la quieta Eternidad, el estático fluir del tiempo sin medida, el aterrador estruendo del silencio absoluto, la blancura total sin puntos, la negrura más oscura que la más negra oscuridad.
Me asalta el blasfemo pensamiento del... No. desechemos la idea, seamos juicioso y no tentemos a la viscosa maldad que dormita plácida en la calidez de nuestros pechos, mejor no agitar el negro lodo de los pensamientos blasfemos, no sea que despertemos a la serpiente que guarda el Paraíso y descubramos las Verdad, la horrible Verdad.
No me lo puedo quitar de la cabeza, me atrae y temo meterme en su camino, me seduce, y temo pronunciar la palabra que me llevará a la espiral de rellenar las infinitas hojas en blanco, con todas y cada una de las letras de todas las palabras que componen el infinito texto del Innombrable.
Quisiera escribirte una carta, ya sabes, los niños duermen, la gata duerme, toda la casa duerme, sólo mi pensamiento en ti teclea... y el reloj que como un ojo de Polifemo mecánico vigila mi tiempo, descontándome segundos de mi exigua eternidad. Vuelvo al precipicio del vacío, y no quiero, sólo deseo escribirte una carta, contarte mis cosas, ya sabes, la quietud de la casa, los niños que duermes, el reloj que me ladra los segundos con eufórico placer de sentirse eterno... sólo quiero escribirte, rellenar un par de folios, sin querer saber nada de los infinitos folios que aguardan ser escritos, sin querer saber nada del infinito número de letras que forman el nombre de Dios. No. No quiero rellenar el vacío sin fin.
De nuevo galopa el pensamiento blasfemo por los bordes de mis sótanos. La Bestia se agita, el espejo quieto del agua se ondula con al levedad de una mota de polvo. No. Sólo te quiero escribir una carta, hablarte de los niños, la gata que dormita, el maldito reloj que engulle goloso mi tiempo, que vocifera procaz cada segundo que voy pediendo.
Quiero salir de esta espiral que me conduce inevitablemente al vacía, a la nada, a la blasfemia,. Sí. te hablaré de... Julia, sí de ella, de Julia, así podré distrae mi pensamiento y no me veré abocado a escribir sobre el vacía.
¿Por dónde iba? Sí, cómo llenar el Vacío. ¡No! Julia, quería hablarte de Julia.
Verás. A Julia la conocí una tarde de lluvia, yo salía y ella entraba, la carpeta que ella llevaba desparramó los folios por la acera mojada. Me agaché para ayudarla y me rechazó -Deja- Yo seguí recogiendo folios mojados y ella entonces lanzó un rotundo -Deja, jodé, ya los recogeré yo- Lloraba.
Te podría decir que los charcos reflejaban su llanto, que la tarde lloraba con ella, que la lluvia mojaba su pelo haciendo... No, no lo diré. Toda la posible poesía era barrida por el tráfico ruidoso, la gente con prisas clavándote los paraguas en la cara y para colmo, alguien pasó por encima de los hojas mojadas, pisando un par de ellas, musitó un -perdón- de cortesía y se largó, ellas masculló un -Mierda- y seguimos recogiendo folios mojados de la acera. Así es como conocí a Julia, así fue como Julia entró en mi vida, como un torrente, como un fuego devastador que quema hasta las raíces más profundas. Así fue, ella entraba y yo salía. al mundo, al sistema no le importó nada aquel azar, siguió con sus cosas, ignorante y ajeno a nosotros.
¿Por qué te cuento esto? Sí. No quería llenar todos los espacios vacíos de todos los infinitos folios, no quería mirar al abismo de la Nada, no quería tener el terror que tuvo Dios al sentir todo el vacío de la nada. Sí, digámoslo de una vez, Dios creó el Universo por el inmenso pavor que le produjo la eternidad, lo inconmensurable del tiempo infinito, el aterrador vacío de lo vacío. Nadie puede aguantar la quieta eternidad. Siento, y con ello blasfemo, a Dios aterrado, encerrado en la nada, en la eternidad quieta, sin fechas, frío absoluto, silencio absoluto, negro cegador, blanco sin puntos... Dios no nos creó por misericordia sino por necesidad. En algún lugar se estará resquebrajando el Cosmos. No quería decirlo.
La Bestia despierta, la oigo jadear más fuerte, siento que agita el fango donde duerme. No se puede hablar de la infinita soledad de Dios, del terror sin límites de Dios y quedar impune, otros antes que yo lo hicieron y su condena fue terrible.
Imagina que te dieses la vuelta, como un calcetín o un jersey, que tu exterior estuviese dentro y tus entrañas fuera y que siguieses vivo... para siempre.
No, ya sólo quedaría escribirte una carta, ahora que los niños duermen y el gato duerme, que l casa está en silencio, que sólo se oye el tecleo y el tic tac del reloj devorando segundos que nadie podrá contar... no quiero hablar de la infinita soledad de Dios en el vacío de la Nada, porque sé que no podré salir de la espiral del tiempo y tendré que escribir los infinitos folios en blanco. El inventó el tiempo para no ser eterno, algunos sabemos se secreto... y nos castigará por ello. Tal vez me de la vuelta y mis ojos se queden adentro.
Yo sólo quería escribirte una carta la casaestaensilencioylosniñosduermen y
el malditorelojmerobalossegundoslaBestiaarotolascadenasquelateníapres a mmmeagrandala nariz... todoelsemen que creóelCosmosseencerrabaenunabotelladecristal, hipotenusaalcuadr ado es igual alalsumadeloscuadradosdeloscetetsos... me duele la cabeza.
Me duelen todos los cromosomas. La Bestía vienepormi... sólo quería escribirteunacarta ahora que losniñosduermen y la gata... el Vacío... infinitos folios en blanco... mesangranlanariz... no estoy loco, no estoyloconoestoyloco es El, que viene a por mí...
El viene a por mí
El viene a por mí
No estoy loco
Me estoy dando la vuelta
Me sangra la nariz
Me estoy dando la vuelta
Soy un fractal infinito en la locura del tiempo
Soy un fractal
¿Quién soy?
Apenas recuerdo ya sus ojos...
¿Quién soy?
me estoy volviendo del revés
Frsok.rju45rynn9oo
Njhsymilasjk<<<pn4isoapqkqoqw--ku
Sí. Sí, si sinnn estoy can sado
El perro es un mamífero-

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