CHARLA MASONERÍA 

Texto de una charla pública sobre qué es la masonería

de José Ramón Varela

 

INTRODUCCIÓN A LA MASONERÍA  

| INTRODUCCIÓN - HISTORIA - DEFINICIÓN |

 

RESUMEN DE UNA CHARLA IMPARTIDA POR UN HERMANO DE NUESTRA LOGIA J. R. VARELA

Introducción:

Quizás sea la masonería una de las colectividades de las que más se ha escrito y por el contrario sea, así mismo, una de las más desconocidas. Y en parte ese desconocimiento viene dado por la falta de rigor y precisión de sus detractores y, también es justo reconocerlo, de sus apologetas.
    La masonería no es ni peligrosa o satánica, como la han tachado sus críticos, ni es algo mágico o sobrenatural como a  veces la han calificado sus valedores. La masonería es sencillamente, y aquí ya doy una primera aproximación a su realidad, una asociación humana y laica, y recalco que es solamente eso, una simple asociación más, de hombres, reflejo de sus virtudes y sus miserias, de sus conocimientos y sus carencias.
    Antes de comenzar a desarrollar mi charla, quiero dejar clara constancia de una premisa fundamental, la diferencia existente entre Masonería como orden iniciática y el masón como persona. La Masonería como Institución nunca transciende a la vida profana, en su seno está desterrada toda discusión o manifestación política o religiosa, sin embargo, a mi modo de entender, es casi una obligación de todo masón el trascender a la vida social, el influir dentro de su medida en mejorar la convivencia de la especie humana. Por ello, porque la masonería no tiene una doctrina univoca es por lo que aclaro que lo que yo diga en adelante, son las apreciaciones de UN masón, no las de la Masonería y por tanto, estoy expuesto a que cualquier otro hermano no participe de mis criterios e incluso, pueda oponerse a ellos. 
    Mi intención fundamental al hablarles sobre la masonería va ir dirigida fundamentalmente a lo que conocemos como masonería especulativa, es decir, la masonería actual, a desmitificarla, a mostrarla desnuda sin ese halo de misterio con que muchos tratan de esconder su, demasiadas veces, prosaica realidad, a normalizarla en el seno de una sociedad que acepta la diversidad y puede convivir respetando al prójimo. 
    Voy a dividir la charla en tres partes, en una primera recorreré su historia para proseguir con una definición de qué es hoy la masonería y después daré paso a un coloquio, ya que según mi experiencia, por mucho que tratemos de definir conceptos, éstos suelen quedar difuminados para el profano que desconoce los entresijos de nuestra institución y es en el juego de preguntas y respuestas donde mejor se abordan las pertinentes aclaraciones y se muestra una visión más real de lo que es la masonería.

 

HISTORIA

Orígenes inciertos:

Cuando se aborda con rigor los orígenes de la masonería hay que aceptar el desconocimiento real que padecemos. Su tradición oral nos ha velado su génesis y sus supuestos siglos de historia. 
    Muchos se han empeñado en descubrir de dónde procede, dónde está la cuna en que se mecieron los primeros masones, cada teórico nos ha ofrecido una teoría diferente y algunas, con perdón, de lo más peregrinas. 
    Si recurrimos a la bibliografía existente al respecto, leeremos que localizan su punto de partida en el Egipto faraónico, en la Grecia clásica, en los constructores del Templo de Rey Salomón o, incluso, mucho antes. Tanto da, en nada influye para la masonería especulativa actual, la de estos tres últimos siglos, donde se engendró la masonería operativa, ni sabemos de donde provenimos ni, me temo, nunca lo sabremos a ciencia cierta.

Edad media:

Sí hallamos datos de logias masónicas en la Edad Media, así el abate Grandidier nos ha dejado una valiosa documentación con referencia a un antiguo registro de la logia que construyó la catedral de Estrasburgo, comenzada a construirse en el año 1277 por el maestro Helvin de Steimbach y terminada casi doscientos años después, en el año 1439. 
    Ya en esos documentos se vislumbra, sin lugar a dudas, que se trataba de verdaderos masones operativos, divididos en los tres grados en que nos dividimos actualmente, de aprendices, compañeros y maestros. Estos obreros se “iniciaban” en el oficio con un rito muy similar al actual y prestaban un juramento casi idéntico al juramento simbólico que se presta hoy en día, que les obligaba a guardar en secreto los conocimientos que allí adquirían. Ya entonces empleaban de manera emblemática los útiles de su profesión y los portaban consigo como insignias, se reconocían entre ellos por medio de palabras, toques y signos particulares, siendo la logia además de una especie de escuela de Artes y Oficios, una Mutua gremial donde se prestaba apoyo económico y moral a los hermanos necesitados o a las viudas e hijos de compañeros fallecidos. Y algo muy importante para el devenir de la masonería a través del tiempo, ya admitían como afiliados libres a algunas personas que no pertenecían al oficio de constructores. 
    Los masones operativos nos dejaron escrita su historia en las piedras de los edificios que construían, pero lo más significativo y lo que más nos ayuda a conocerlos son los algunos documentos escritos a lo largo de la edad media que, corroboran esta identidad de las logias de masones operativos con las logias actuales de masones especulativos. Logias que se diseminaban a lo largo y ancho de Europa, logias libres e independientes, de masones libres.

 Londres 1717

Como hemos visto, si bien las logias masónicas comenzaron y se desarrollaron durante siglos con miembros exclusivamente dedicados a los distintos oficios de la construcción, paulatinamente fueron abriendo su puertas a otros miembros aceptados, cuyos oficios, sacerdotes, médicos etc., podrían reportarles una mejora en sus vidas o en sus conocimientos. Esta entrada de masones libres y aceptados, fue cambiando la operatividad de las logias, impregnando un funcionamiento más filosófico y simbólico que operativo o de oficio. 
    El gran salto a la modernidad, el paso definitivo de la masonería operativa a la masonería especulativa, se produce en Londres en el año 1717. Cuatro logias ubicadas en sendas tabernas de Londres, deciden reunirse en el mes de febrero de ese año y juntos proyectan dotarse de un órgano que coordine y aúne criterios, dando forma a lo que hoy conocemos como Obediencia o Gran Logia. 
    De estas primeras reuniones de la recién creada Gran Logia, se decidió entre otras cosas, que el derecho de constituirse en logia que hasta entonces había sido ilimitado, fuera prerrogativa de la Gran Logia expidiendo la correspondiente Patente de Constitución, así mismo se acordó que sobre la base de los antiguos estatutos y usos tradicionales se redactara un cuerpo de leyes que alcanzara rango de norma  y modelo a todas las logias que en adelante se constituyeran y del que nunca se pudieran separar. 
    Se tardaron varios años en redactar el documento titulado “Constituciones de la antigua y venerable confraternidad de los masones libres y aceptados” más conocidas como “Constituciones de Anderson” Desde ese momento la masonería descanso sobre bases sólidas y su crecimiento fue notable. 
    Este documento contaba con cuatro apartados:
a)     La Historia del Arte Real 
b)    Las Obligaciones de un francmasón 
c)     Reglamentos generales 
d)     Cánticos de la masonería 
    Si me lo permiten vamos a desechar el detallar qué contiene cada uno de estos documentos y centraremos nuestro esfuerzo en analizar solamente aquellos apartados que han influido realmente en el juicio que sobre la masonería se ha formado gran parte de la sociedad y que ha sido el origen de las grandes discusiones, tanto internas como externas, que sobre ella se han desatado a lo largo de estos tres siglos. 
    Me voy a referir solo a dos de ellos, ambos del segundo documento. Los referidos a DIOS Y LA RELIGIÓN y el de los CANDIDATOS ADMITIDOS 
   
a)     El masón está obligado, por su compromiso, a observar la Ley moral; y si entiende rectamente el Arte, nunca será un estúpido ateo, ni un libertino irreligioso. Pero, aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país a pertenecer a la religión de ese país o nación, cualquiera que fuere, sin embargo ahora se piensa que es más conveniente obligarles solamente a la religión en la cual coinciden todos los hombres, dejando sus particulares opiniones a ellos mismo; es decir, a ser buenos hombres y verdaderos, hombres de honor y honradez, cualesquiera que sean sus adscripciones religiosas; con lo cual la masonería se convierte en Centro de unión y medio para conciliar una verdadera amistad entre personas que sin ella permanecerían a perpetua distancia.
    b)    Los candidatos admitidos como miembros de la logia deben ser buenos y leales, nacidos libres, de edad madura y discreta, no esclavos, ni mujeres, no inmorales ni escandalosos sino de excelente reputación.
   
Estos dos artículos, referentes a la religión y a las características de los candidatos, son los que han desatado las mayores críticas, anatemas, acusaciones de deísmo, sincretismo o machismo de la Institución Masónica.
    Y también es justo decirlo, las mayores escisiones en las Obediencias, unas por no admitir a las mujeres y otras por no admitir a los ateos.
    Grupos de masones que no han querido admitir una u otra, o ambas a la vez de estas limitaciones, han ido constituyendo nuevas obediencias o grandes logias, separadas de ese tronco común al que denominamos tradición. 
    Esa aceptación o no de esta tradición es lo que distingue lo que nosotros denominamos masonería regular y masonería liberal o irregular. Queremos, no obstante, dejar claro que más allá de esta división normativa, todas aquellas personas  que han sido iniciadas en cualquiera de las obediencias, son reconocidas como hermanos y nuestros deberes fraternales para con ellos, son o deben ser los mismos. Un claro ejemplo de ello, es que cuando recurrimos a dar nombres de egregios masones, nadie recuerda su adscripción a un tipo u otro de obediencia, reivindicándolos como masones sin más referencias. 
    En estos casi tres siglos de masonería especulativa, los masones, que no la masonería, han influido de un modo anónimo pero real y constante, en el devenir histórico de la Humanidad, en campos tan alejados como el arte, la ciencia, la economía, el pensamiento o la política e incluso, en campos mucho más prosaicos.
    

DEFINICIÓN

Esta pregunta tiene tantas respuestas como personas sean interrogadas. Las respuestas dependerán de si quien contesta es o no masón y si no lo fuera, además del nivel de desconocimiento, del grado de simpatía o antipatía que muestre hacia la masonería. Algunos nos dirán que es un club de agnósticos  librepensadores, otros una secta secreta que oficia ritos mágicos o una organización religiosa, política o mafiosa, una poderosa institución que manipula o gobierna desde la sombra, un grupo de chalados que gustan de disfrazarse y ornarse con insignias y ostentosos collares y otras muchas definiciones que realmente no nos aclararán nada en absoluto, sobre lo que de verdad es la masonería. 
    Si nos interesamos en investigar en las hemerotecas, observaremos que nadie define qué es la masonería, sus adversarios nos dirán en grandes titulares, que nos van a descubrir todos sus secretos, cómo son sus templos, qué herramientas utilizan como símbolos o lo machistas que son por no admitir mujeres en sus logias, nos dirán también la absoluta incompatibilidad y su anatematización por parte de la Iglesia Católica e infinidad de críticas más . Nos descubrirán a  algunos de sus miembros, a poder ser, los  más malvados y perversos. Por contra, sus seguidores nos hablarán sobria y alegóricamente, leeremos que ser masón es tener el oficio de construir catedrales de idealismo, también podremos leer declaraciones del estilo de que la masonería no es secreta sino discreta. En definitiva, cuando leamos un artículo periodístico enseguida sabremos, por sus contenidos, si las declaraciones corresponden a amigos o a enemigos, pero seguiremos sin saber, qué es en realidad la masonería. 
    Es a mi juicio harto difícil definir de un modo comprensible para un profano, qué es la masonería. Voy a tratar de ir construyendo una definición paso a paso y en la medida que la vaya edificando iré desgranando los conceptos que expresan la esencia de lo que es la MASONERÍA. 
    Me acercaré a esa definición dando un rodeo, definiendo previamente, qué no es y cual puede ser su finalidad, para acto seguido ir explicando cada una de los adjetivos que utilizaré en su definición.
   
La masonería NO es ni una secta ni una ideología política ni, mucho menos, una religión. Estos tres tipos de asociaciones o colectividades tienen unos rasgo definitorios propios, ajenos totalmente a la masonería, como pueden ser, entre otros, la existencia de un líder, unos dogmas y un afán de proselitismo.
    La masonería carece de esos tres elementos, ni existe ni ha existido jamás liderato alguno en nuestra institución, el dogma es algo contradictorio con la libertad de pensamiento que nosotros proclamamos y el proselitismo está expresamente prohibido en nuestros reglamentos, aceptando como candidatos solamente a aquellas personas que acudan a llamar a nuestra puerta con plena libertad.
    Y debido precisamente a este marcado carácter no dogmático, cada masón define la masonería según su propia vivencia, no existiendo, al menos conocida, asumida, pública y abiertamente una definición concreta. Por lo tanto, la definición que daré es sola y exclusivamente responsabilidad mía, no teniendo más legitimidad que la que emana de mi propia experiencia como masón. 
    Como punto de partida y para ir centrándonos en el tema, vamos a aceptar la definición de la finalidad de la masonería que en el prólogo de un libro, dio el anterior Gran Maestro de la G.L.E. don Luis Salat, hoy en el Oriente Eterno y que reza asi:
    La masonería tiene como finalidad primordial, establecer vínculos fraternales entre seres humanos esparcidos por la tierra, unidos por ideales y finalidades comunes”
    Llegados a este punto, vistámonos metafóricamente el mandil y comencemos a construir esa definición que andamos buscando, coloquemos los cimientos, afirmando que la masonería es una fraternidad universal. Una institución para la que no existen fronteras territoriales ni ideológicas y en la que todos sus miembros deben tratarse como hermanos.
    Añadamos a esto, que para pertenecer a la institución es condición sine qua non, el pase por una ceremonia iniciática de carácter secreto o esotérico; dicho en palabras más comprensibles, por un psicodrama íntimo, velado a los ojos de los profanos. Si tenemos en cuenta estas características ya podemos comenzar a definir que la masonería es una fraternidad universal e iniciática a la que se accede a través de un rito esotérico
   
Obviamente eso no lo es todo. Si releyéramos los artículos más arriba transcritos de las Constituciones de Andersson, veríamos que de ellos emana un principio del profundo respeto que los masones profesan hacia las creencias de los demás, hacia la libertad de pensamiento y conciencia, siendo ese principio de respeto o tolerancia, un principio fundamental de la masonería. Aunque si bien se puede considerar la tolerancia como un concepto moderno, asumido por la masonería en el siglo pasado, hoy la tolerancia o respeto, es descrito como el principal vector del comportamiento masón, esencial para la convivencia, no sólo entre masones, sino como una meta a alcanzar para toda la Humanidad. Y es esa tolerancia la que puede permitirnos el ir acercándonos a ese imposible necesario que es la perfección humana. 
    Uniendo a nuestra inconclusa definición anterior estas nuevas características, quedaría por el momento así definida: Una fraternidad universal e iniciática, a la que se accede a través de un rito esotérico y que teniendo como precepto la tolerancia.
   
Nuestra definición va tomando forma, párrafo a párrafo vamos añadiéndole más características que aportan una mayor consistencia al edificio que tratamos de construir. A las planchas masónicas, trabajos escritos, se les exige además de mucha brevedad que nos muestren no los conocimientos de la persona que la ha trazado, sino sus sentimientos o vivencias. No se trata de buscar el enriquecimiento personal a través de compartir conocimientos o cultura, sino algo más profunda como es el sentir de la persona. El escuchar respetando en silencio las percepciones y emociones de los demás hermanos, es lo que nos ayuda a vernos reflejados en él, con nuestras miserias y nuestras virtudes, lo que nos ayuda a tratar de irnos perfeccionando.
    Digamos ahora que la enseñanza que emana de los ritos masónicos, la extraemos del oficio de los antiguos constructores y utilizamos para darle forma a nuestro perfeccionamiento personal, de un modo alegórico y simbólico, las mismas herramientas que ellos utilizaban para doblegar la piedra.
    Y en el uso de este simbolismo, podemos enriquecer la definición con una declaración deísta que evite malos entendidos y acalle algunas de las voces, que sin razón alguna, nos acusan de ateos o irrespetuosos con las religiones, dejando constancia de nuestra mayoritaria religiosidad laica, de nuestra tradicional creencia en un principio regulador del cosmos aglutinador y no excluyente, al que denominamos genéricamente como Gran Arquitecto del Universo.
    Sumando estas nuevas características nuestra definición quedaría por el momento así: Una fraternidad universal e inciatica, a la que se accede a través de un rito esotérico que, teniendo como precepto la tolerancia, aspira al perfeccionamiento ético y espiritual del ser humano, utilizando la vía del simbolismo, declara la existencia de un principio regulador del mundo al que denomina Gran Arquitecto del Universo.
   
Poco más podemos agregar de lo que es la masonería, acaso podríamos añadir sus principios, esas palabras que resumen la finalidad que perseguimos y por las que más se le conoce, palabras que han hecho historia. Aunque sólo fuera para recordar algo de su pasado a aquellos que la tildan de reaccionaria, o aquellos otros que desde su seno tengan tentaciones de utilizarla en su provecho, olvidándose de las luchas y los sacrificios de los hermanos que les precedieron y la importancia que para ellos tuvo el luchar por una sociedad laica, más justa y libre.
    Dejemos ya con este añadido concluida su definición incluyendo estos principios: Una fraternidad universal e inciatica, a la que se accede a través de un rito esotérico que, teniendo como precepto la tolerancia, aspira al perfeccionamiento ético y espiritual del ser humano, utilizando la vía del simbolismo, declara la existencia de un principio regulador del mundo al que denomina Gran Arquitecto del Universo y tiene como finalidad fundamental el de Libertad, igualdad y Fraternidad entre toda la Humanidad. 
    La definición ya está concluida, pero... ¿Esta definición hace comprensible la explicación que nos demanda? ¿Es la que mejor describe a la masonería? Realmente con esta explicación ¿habremos logrado transmitir algo de lo que somos?
    Ustedes tienen la palabra.

 

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