PLANCHAS MASONICAS

 

PLANCHAS DE INSTALACIÓN TRAZADAS POR LOS V. M. DE LA R L "GIPUZKOA FRATERNIDAD"

INSTALACIÓN AÑO:

6001 - 6002

INSTALACIÓN 6001

En este día de mi instalación como Venerable Maestro, dejando a un lado cualquier manifestación de vanidad, que como humano, también yo la tengo, deseo dedicar mi reflexión en esta efemérides al significado y el sentido que para mí tiene la masonería, 
Quizás el tema elegido para mostraros la validez de esta opción, de para qué sirve, si es que sirviera para algo ser masón, sospecho que pasa desapercibido en muchas ocasiones, porque es quizás la menos grata, pero a la larga la más satisfactoria, es, estoy seguro, la más olvidada, pero a la larga la única recordada, me refiero al TRABAJO que el masón debe desarrollar fuera de la logia. 
Vivimos en un universo en general, pero muy particularmente en una Euskadi, que se agita vehemente y violentamente entre el fanatismo, la ignorancia y la ambición, por tanto, los valores del respeto, la instrucción y la generosidad deberían ser los pilares fundamentales en los que se asienten los trabajos de la Francmasonería, dentro y fuera de la logia. 
Cuando dirijo mi mirada dentro de estas cuatro paredes donde hemos enclaustrado nuestro templo, no encuentro respuestas concretas que alivien estas expectativas, en general, sólo contemplo bellas planchas embriagadas de palabras huecas y regaladas, poses estudiadas sin consistencia real donde apoyarse, declaraciones de grandes principios sin una praxis que los hagan realidad y normas... y más normas... Es entonces cuando más me rebelo, cuando más me lamento por la pérdida de mi tiempo, cuando más se prende la mecha de mi alma viajera y rebelde, y la tentación de observar el mundo circundante donde vegeta nuestra apacible existencia. 
Mi mirada se enfoca hacia el pasado, hacia nuestra historia, hacia aquello anónimos hombre que nos precedieron, encontrando al fin, tímidas respuestas. 
Poco o nada sabemos del origen real de la tradición masónica, durante los siglos de la larga noche de silencios, nuestros antepasados los francmasones operativos han logrado ocultar al mundo dónde se ubicó la fuente donde nació este torrente en el que navegamos y en qué momento histórico comenzó a brotar. 
Curiosamente lo que mejor, lo más importante, lo único que conocemos de estos hermanos que nos precedieron, son las obras fruto de su trabajo fuera de la logia. 
De quiénes eran ellos, sus identidades, quiénes les dirigían o con qué ritos se alimentaban, con sana prudencia y por la insignificancia que supone, sabiamente no nos dejaron ningún legado. Su único legado a través de los siglos fue su anónimo TRABAJO.  
Y nosotros los masones del siglo XXI que nos creemos los elegidos, ¿qué hacemos? aparte de ejecutar miméticamente un rito, de vanagloriarnos de los frutos que otros cosecharon, de agradar a nuestros oídos con bellas salutaciones y hermosos deseos, de ascender en la escala de los múltiples grados. 
Nuestros sabios abuelos, fundaron sus logias cimentándolas sólidamente en las sociedades de su época, la logias no eran sino un lugar de trabajo al servicio de mundo circundante, los ritos un instrumento usado como vector de sus energías, sus tenidas una escuela de reflexión y sus dirigentes eran ante todo hermanos, PRIMUS INTER PARES. 
Y hoy, ¿Qué es hoy la masonería? ¿Qué es nuestra logia? ¿Qué aportamos a nuestra sociedad? 
Nos hemos divorciado y hemos repudiado a la sociedad con la que estábamos esposados, las logias son un escenario donde dramatizamos un rito que dejó de ser un medio para convertirlo en la finalidad misma de nuestras expectativas personales y el oficio ya no es una carga responsable que llevamos con dignidad, sino la meta de nuestras vanidades 
Hermanos a veces tengo tentaciones de volverme atrás, a comenzar de nuevo, entonces resuenan en mi mente las palabras del viejo revolucionario, “un pasó atrás ni para coger impulso”. Y vuelvo a recurrir a nuestros pretéritos de ayer y de siempre, a los famosos y los anónimos y constato que entre ellos, algunos, los más sabios, también dudaron. 
Y vuelvo a recurrir al rito buscando un poco de luz, ese faro que me ilumine en mi singladura, indicándome el rumbo y encuentro que el rito también encierra sabiduría y sus palabras nos indica el camino. 
Antes de cerrar los trabajos de cada día escuchamos al Venerable Maestro conminándonos para que terminemos fuera la obra que hemos comenzado en este Templo. 
Y seguidamente, las tres luces de la logia verbalizan ese deseo: 
¡Que paz reine sobre la Tierra! 
¡Que el amor reine entre los hombres! 
¡Que la alegría reine en los corazones! 
Y ahí surgen los interrogantes. 
¿Qué trabajo ejecuto YO, NOSOTROS, fuera del templo para lograr que reine la paz, el amor y la alegría sobre la Tierra? 
Y es ahí donde nacen mis expectativas de valor intrínseco de la masonería, es ahí donde reside el verdadero valor del sendero a seguir, donde constato que una logia unida en criterios firmes de compromiso con la sociedad, con la Humanidad es el único sentido que podemos darle a nuestras reflexiones y sobretodo a nuestro trabajos  

INSTALACIÓN 6002

QUIERO Aprovechar esta ocasión en la que tengo el placer y el orgullo de ser instalado como V: M. de esta, nuestra R. L: para compartir con vosotros mis muy Q. H. algo quizás tan importante como el conocimiento, los sentimientos.
Quiero haceros participes de mis sentimientos acerca de esta nuestra Q. O.
Sentimientos, sí sentimientos, porque tal vez la búsqueda del conocimiento, de una progresión en la realización personal sea la flecha, la dirección que debe marcar el devenir de nuestra existencia, pero sólo los sentimientos generan la fuerza, la pasión necesaria, que nos permitirá perseguir incansablemente nuestra utopía particular.
De que sirve el perfecto posicionamiento y la perfecta dirección del escoplo a la hora de pulir esa imperfección que nosotros como piedra bruta tenemos, sin la energía, sentimiento y decisión que en cada golpe de mallete ponemos. En qué quedaría la importancia de otras herramientas de aspecto más regio dedicadas a la medición del trabajo bien realizado, si una herramienta tan humilde como el mallete de desbastar no fuese utilizado con el sentimiento y la pasión necesarias. Reflexionemos sobre esto.
Recordareis que en una pequeña charla anterior os comentaba mi interés en conocer vuestra opinión acerca del motivo o los motivos que hace que los masones, siendo como somos personas tan dispares, con distintas formas de entender la existencia, hayamos generado unos vínculos fraternales que hace que nuestros encuentros sean para nosotros momentos de tranquilidad, de armonía, momentos placenteros.
Es mi deseo que en este curso masónico en el que tengo el privilegio de ejercer de V. M. de esta R. L. dediquemos una especial atención (Además de cumplir con las recomendaciones de la G.L.D.F.) a indagar y en consecuencia potenciar todo aquello que nos una, que no implica, de ninguna manera, renuncia o dejación de ninguna forma personal de entender la vida.
Y uniendo este deseo con el inicio de esta plancha, queridos H.H. me pregunto y os pregunto, como una forma de entrar en materia, no seremos los masones como esos árboles de jardín, tan distintos unos de otros, unos más espectaculares en sus frutos, otros en su frondosidad, otros en su tamaño, pero todos nutriéndonos de una misma y única tierra, siendo esos mismos nutrientes básicos los que nos permiten crecer de acuerdo a nuestra naturaleza, recurriendo a esta tierra generadora de energía (Masonería) cada vez que lo necesitamos. 

 

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Actualizado el 21.11.04