ARACELI ASTURIANO  

San Sebastián - España

POESÍA

Galardonada en certámenes literarios de 

poesía y narrativa en

España, Bélgica, Francia y U.S.A.

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Alguien dice mi nombre

y el susurro se esparce por mi alma

 ¿Eres Tú, Señor,

o es mi cordura que se quiebra?

"Y crecían los sueños en mis ojos 

cuando mi padre me hablaba de la mar

y heredé el último de su sueños

y una larga, larga mirada sin bozal."

HAY un lugar 

donde la costa es muerte.

y yo nací

porque quisieron fondear

Siempre fui cautiva,

primero fue la multitud

y la palabra,

después la conciencia

y el silencio.

SOY EL ASOMBRO CONSTANTE DE MI PSIQUIATRA

Tengo un cuaderno repleto de consignas

que no practico,

perforo túneles y laberintos

inexpugnables.

Soy

la trampera más hábil

del subconsciente,

la más cobarde trapecista

del hemiciclo,

pero me estoy curando

de la utopía que me alcoholiza

y, dentro de poco,

cuando cancele la última cuenta

de mi psiquiatra,

miraré al hombre sin pretender

que me enamore.

 

QUERÍAN QUE JUGARA

AL JUEGO DE LAS NIÑAS

Y yo creaba enanitos

subversivos

y jugaba al juego del amor

y a la guerra en la capilla.

Querían que estudiara

para reina: bordando,

cosiendo dobladillos

al deseo, fingiendo

ser sumisa: un poco

boba, un poco lista.

Y mientras ellas

-venerables hormigas-

me leían la vida

de las santas,

yo buscaba en las revistas

el bulto,

aquel bulto misterioso

henchido en la ingle

del torero.

Y es que querían

que yo fuera copia exacta

de una estampa,

que cruzara bien las piernas

no fuera ser que de la gruta

huyera la conciencia

y mi ojal parpadeara

y aquel temido escalofrío

no doliera.

Qué tristeza

vestirme a la moda

amar a la moda

odiar a la moda.

Competir.

Qué utopía

querer saberlo todo

querer vivir desde dentro.

Escupir.

Qué torpeza

querer que me vencieran

querer que me violaran

querer caer prisionera.

Consentir

Qué fatiga

no callar del todo

no morir del todo

RESISTIR.

 

PARA LLEGAR

A MÍ

mírame

despacio y en silencio.

Que sean tus ojos

mis amantes.

Nunca

la voz.

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