.

 

 

COLÓN

Pailebote

Este pailebote de dos palos comerlán se hundió en San Sebastián la noche del 10 de febrero de 1929 a las 10 de la noche en la desembocadura del Río Urumea, al haberse, sin duda, equivocado sus tripulantes la entrada al puerto de San Sebastián. Al día siguiente del naufragio apareció una de las víctimas, las otras dos víctimas se ignora su paradero.

La presa decía lo siguiente: Los náufragos del Colón son naturales de Corme, un pueblo pobre y marinero, que nutre de tripulantes los vapores de cabotaje de casi todo el litoral del Cantábrico, pues están especializados en este tipo de navegación a los que no se dedican ya los marineros de otras regiones. Este verano se fueron a pique 6 barcos de Corme  y en los naufragios de otros veleros, siempre hay víctimas de dicho puerto. Los supervivientes del Colón recuerdan la muerte de por lo menos 60 marineros de aquella localidad.

 
TRIPULACIÓN EL DÍA DEL NAUFRAGIO:
Patrón: Jesús Torrado
Marineros: Manuel Saleta, Severino Vidal, su hermano Perfecto Vidal muerto en el naufragio, Francisco Gustillos ahogado y su hijo José Gustillos ahogado
Noticia de prensa de su hundimiento el 11 de febrero de 1929 en San Sebastián:
<<Naufragio de un velero: Perecieron tres tripulantes
En la madrugada del lunes naufragó un barco velero gallego, en Zurriola, lugar muy próximo al gran Kursaal. Equivocadamente hizo rumbo a esa zona peligrosa en vez de tomar la boca de la bahía de la Concha. Cuando se dieron cuenta del error, trataron de virar, fallando el motor.
Echaron entonces las anclas y pidieron auxilio, lanzando cohetes.
Se avisó al muelle para que saliera una lancha motora de la Sociedad de Salvamentos la que llegó a la proximidad del barco, sin decidirse a arribar por el peligro del oleaje fuerte que batía al velero.
Numeroso público presenciaba con angustia aquellos momentos trágicos. La tripulación permaneció así cuatro horas.
Cerca de las tres de la madrugada, a consecuencia de la rotura de las cadenas, el velero se convirtió en juguete de las olas impulsándole hacia la boca del puente del Kursaal.
Los espectadores se dieron cuenta de que los tripulantes habían desaparecido de la cubierta y pronto vieron a dos hombres que nadando avanzaban hacia los puentes. Les lanzaron salvavidas y les sacaron a tierra, llevándoles a la casa de socorro. Eran el patrón Jesús Torrado, de 32 años, natural de Corme (Coruña) y el marinero Manuel Saleta, de 23 años.
Momentos antes el pescador Sebastián Vaqueriza, con una pequeña lancha motora, intentó el salvamento de los náufragos, zozobrando la embarcación y siendo sacado lanzándole salvavidas.
Según manifestación del patrón el velero se llama «Colón», era de la matrícula de Villagarcía, procedía de Avilés con cargamento de carbón y llevaba cinco tripulantes, entre estos, un chico de 15 años llamado José Gustillos y su padre Francisco y Perfecto Vidal. Estos tres desaparecieron entre las olas.
El patrón, dijo que había amarrado al chico en un atacabos creyendo que se salvaría. Le arrastró al mar una ola. , El velero que era de 80 toneladas, después de chocar contra las rocas, se estrelló en el puente del Kursaal rompiendo con el palo mayor, parte de la barandilla. Pronto el barco quedó reducido a un montón de tablas.
No estaba asegurado y valía unos 15.000 duros.
Hoy un gabarrero de Loyola halló el cadáver del muchacho José Gustillos, en el río Urumea.
El accidente marítimo ha causado profunda impresión en los espectadores numerosos que presenciaron el suceso a pesar' de la hora y del tiempo intempestivo>>
De este costero no tenemos la certeza fehaciente de que fuera cormelán, no obstante los indicios nos llevan a pensar que sí lo era. De todos modos, caso de no serlo, tanto de su patrón como de la mayoría de sus tripulantes sí tenemos datos fehacientes de que eran cormeláns.

TRIPULACIÓN EL DÍA DEL NAUFRAGIO:
Patrón: Jesús Torrado
Marineros: Manuel Saleta; Severino Vidal; su hermano Perfecto Vidal muerto en el naufragio; Francisco Cousillas ahogado y su hijo José Cousillas ahogado

Noticia de prensa de su hundimiento el 11 de febrero de 1929 en San Sebastián:
<<Naufragio de un velero: Perecieron tres tripulantes
En la madrugada del lunes naufragó un barco velero gallego, en Zurriola, lugar muy próximo al gran Kursaal. Equivocadamente hizo rumbo a esa zona peligrosa en vez de tomar la boca de la bahía de la Concha. Cuando se dieron cuenta del error, trataron de virar, fallando el motor.
Echaron entonces las anclas y pidieron auxilio, lanzando cohetes.
Se avisó al muelle para que saliera una lancha motora de la Sociedad de Salvamentos la que llegó a la proximidad del barco, sin decidirse a arribar por el peligro del oleaje fuerte que batía al velero.
Numeroso público presenciaba con angustia aquellos momentos trágicos. La tripulación permaneció así cuatro horas.
Cerca de las tres de la madrugada, a consecuencia de la rotura de las cadenas, el velero se convirtió en juguete de las olas impulsándole hacia la boca del puente del Kursaal.
Los espectadores se dieron cuenta de que los tripulantes habían desaparecido de la cubierta y pronto vieron a dos hombres que nadando avanzaban hacia los puentes. Les lanzaron salvavidas y les sacaron a tierra, llevándoles a la casa de socorro. Eran el patrón Jesús Torrado, de 32 años, natural de Corme (Coruña) y el marinero Manuel Saleta, de 23 años.
Momentos antes el pescador Sebastián Vaqueriza, con una pequeña lancha motora, intentó el salvamento de los náufragos, zozobrando la embarcación y siendo sacado lanzándole salvavidas.
Según manifestación del patrón el velero se llama «Colón», era de la matrícula de Villagarcía, procedía de Aviles con cargamento de carbón y llevaba cinco tripulantes, entre estos, un chico de 15 años llamado José Gustillos y su padre Francisco y Perfecto Vidal. Estos tres desaparecieron entre las olas.
El patrón, dijo que había amarrado al chico en un atacabos creyendo que se salvaría. Le arrastró al mar una ola. , El velero que era de 80 toneladas, después de chocar contra las rocas, se estrelló en el puente del Kursaal rompiendo con el palo mayor, parte de la barandilla. Pronto el barco quedó reducido a un montón de tablas.
No estaba asegurado y valía unos 15.000 duros.
Hoy un gabarrero de Loyola halló el cadáver del muchacho José Gustillos, en el río Urumea.
El accidente marítimo ha causado profunda impresión en los espectadores numerosos que presenciaron el suceso a pesar' de la hora y del tiempo intempestivo>>

 

PAGINA PRINCIPAL

BARCOS DE CORME

CORME

 

 

 

Actualizado abril de 2010