LA UNIÓN

 

De este buque sólo tenemos datos fehacientes de su tripulación y su hundimiento a través del diario ABC de Sevilla.
Hundido el día 27 de noviembre de 1908 en los bajos del Pedrido - Coruña
Tripulación el día del hundimiento:
Basilio Neira Patrón de 28 años - Corme
Fructuoso Neira (Hermano del patrón) de 25 años - Corme
Antonio Ferger - Palma
Benito Cruz de 30 años - Corme
José Bravo 25 años
Daniel Sardina de 17 años - Coruña
Jesús Mosqueira de 23 años - Corme
Domingo José Villaverde
Manuel Devesa de 45 años - Corme
Sólo se salvó el grumete: Anselmo Fernández.


Con posterioridad y a través de la pagina www.come.net hemos tenido noticias del “ABC” de Madrid día 27 de noviembre de 1908
DETALLES DEL NAUFRAGIO: Van conociéndose más detalles de la terrible catástrofe ocurrida en los bajos del Pedrido. Cuando chocó el vapor LA UNIÓN en los citados bajos, el maquinista y uno de loa fogoneros estaban acostados, por lo que se supone que los cadáveres de estos desgraciados estarán en sus respectivos camarotes.
Al poco de ocurrir el choque se hundió por la parte de proa. Además de los ahogado que ya hemos citado hay que agregar a Manuel Devesa vecino de Corme de 45 años, deja mujer y un hijo. Tres de las víctimas eran vecinos de esta capital y habitaban en el populoso barrio de Santa Lucia.
Todos los ahogados eran gente joven, fuerte, pudiéndose asegurar que era una excelente tripulación la del vapor LA UNIÓN. Horas antes de hacerse a la mar estuvieron bailando los marinos con las muchachas de la barriada próxima a la playa.
El valiente grumete, único superviviente de la catástrofe, relata detalles conmovedores. Dijo que siempre tuvo la seguridad de que se salvaba y que tuvo que defenderse denodadamente de los compañeros que trepaban por el palo dónde él encontró su salvación. Que algunas de las víctimas trataron de arrojarlo al agua para ocupar el sitio que él tenía, pero que a patadas los arrojo fuera de su alcance. Se encuentra apesadumbrado por haber dejado en el camarote del buque perdido si chaleco, que contenía dinero y el reloj. Agradece el auxilio que le prestaron al arrojarle un cable para trasladarlo a la lancha, pero dice que él tenía ánimos para estar todavía agarrado al palo si nadie hubiera acudido a la lugar de la catástrofe.
Un gentío inmenso desfiló por la playa para contemplar los restos del buque. Se oyen muchas protestas por el abandono en que se halla un sitio tan peligroso para las embarcaciones, sin que exista ni una boya, ni campana, ni luz. También se censura a la Sociedad Central de Salvamento de Náufragos.

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Actualizada: ABRIL 2010