PROSA POÉTICA

Viejos recuerdos desempolvados del
desván de mis lamentos.
Escritos en prosa y que aquí los 
presento en formato de verso.
ÍNDICE

ANIVERSARIO - AL DIA SIGUIENTE - AMANECE

 

ANIVERSARIO

Hoy hace un año, 
encontré un cuenco donde quise saciar mi sed.
Agua salada, teñida de aromas de soledad,
fruto altivo casi inalcanzable, 
de colores pintados de tristeza. 
Desde entonces, las ilusiones me desbordan
y las lágrimas me ahogan.

Son tantos días,
tantas horas emanando locuras, 
que encerrarlas no puedo en esta jaula.
Abrí mis puertas para acomodarla en mi entrañas, 
voló libre y risueña, anidando a mi costado. 
Con su canto me despierta al alba 
y sus susurros me acunan cuando la noche negra me arropa. 

Es una estrella diminuta perdida en un firmamento se esperanzas, 
es el halo de luz que me guía entre las tinieblas de mis dudas, 
es el eco hueco y profundo que me reclama, 
perdido en medio de este laberinto de pasiones. 

Está tan perdida que sólo yo la encuentro, 
está tan lejos que puedo acariciarla 
en el rumor de las olas del mar embravecido percibo sus besos 
y en el arroyo silente escucho la música de sus palabras. 

Me pellizca, me gruñe, me grita 
y disfrazada de sonrisas me transporta hasta su cielo de amores, 
calido, intimo y nuestro.

Ella y yo; 
yo y ella 
y el gigante mundo que nos separa 
abrazándonos con argollas de ternura. 
Ella viene y yo voy. 
Vamos descubriendo senderos sombríos, 
emborrachándonos con su luz. 
Hoy hace un año, 
encontré un cuenco donde quise saciar mi sed, 
agua salada que libo lentamente, 
agrandando más y más mi sed.

AL DÍA SIGUIENTE

Este es el diario más efímero que existir pudo,
nació un claro día de invierno
y murió el oscuro día siguiente.
El cuenco ha resbalado de mis manos
y al estrellarse contra el suelo
se ha roto en mil añicos:
Ya nunca saciaré mi sed en él.
Cada noche al acostarme
sentiré el vacío en los resquicios de mi alma quebrada
y al alba,
cada día al despertarme,
comprobaré que el sueño se desvaneció.

Me quedará siempre la esperanza
de otear el cielo en las noches estrelladas,
buscando entre la profundidad infinita del firmamento,
tratando de encontrar aquella estrellita
que un día ilumino mis ilusiones.

Me dejaré perder en mis paseos por la playa
en las tardes de primavera,
sumergiéndome en las evocaciones melancólicas,
mis eternas amigas, las gaviotas,
serán mi única compañía
y el rumor de las olas acunaran mis tristezas.

Mis ojos verterán lágrimas de sufrimiento
al recordar el tesoro que tuve
y como lo deje perder
y cuando me vea reflejado en el espejo de la vida,
veré el rostro del estúpido,
del inmaduro y cobarde ser que fui.

Aquí muere mi diario y comienza mi testamento,
ya algo en la parte de mi ser más íntimo,
ha muerto.

Ahora en la encrucijada de mi laberinto
debo optar por encontrar mi nuevo camino,
aquel que me aleje de los infiernos de mi soledad,
llorando en silencio
y descargaré mi irá en mi propio ser.


AMANECE

Amanece... 
es la hora de las primeras luces del alba 
de este melancólico día de primavera. 
Abro mis ojos vidriosos y no veo nada, 
lágrimas de sangre me ciegan, 
una espesa y pastosa bruma ocupa mi alma. 
Hoy no habrá una luz que me ilumine, 
caminaré a ciegas entre las tinieblas de mis nostalgias, 
en la soledad árida de mi existencia. 
Son tan profundas las grietas de mi rostro, 
tan horadado está mi espíritu, 
tan extenso es mi desierto, 
que temo ahogarme en este océano de dudas y temores. 
Amanece... 
Es la hora exacta de las primeras luces del alba, 
y todo está negro, oscuro y tenebroso. 
Alargo mis brazos, 
palpo en mi alrededor, 
tratando de alcanzar los límites del camino, 
la senda tortuosa que conduce al goce, 
a la dicha compartida de amores y querencias. 
Pero... perdí mi bastón, 
y perdí mis lentes, 
y perdí la esperanza... 
mi espíritu aventurero vaga solitario 
entre la multitud de seres anónimos que me rodean. 
Y ahora que amanece... 
que ya han muerto los sueños y brotaron las pesadillas, 
ahora que la noche se destierra 
para dar paso a las primeras luces del alba, 
¡TODO! 
todo en mi interior esta inundando por la negra tristeza 
me embriago en cada esquina con las evocaciones 
de mi amor distante, lejano, virtual. 

Amor imposible, preñado de ternura, 
amor frágil, arreciado por vientos de dudas, 
de silencios calculados, 
de palabras no pronunciadas, 
de medias verdades, 
de traiciones y engaños. 
Ya mi voz enmudeció, 
las mordazas oprimen mi palabra libre y desnuda, 
un tupido velo envuelve mis ojos, 
ocultando mis tiernas miradas, 

Arrancaron las caricias de mis manos, 
y me robaron la sonrisa. 
Soy un vagabundo de este mundo virtual, frío y despiadado. 
Estoy solo, nadando en la pobreza de mis soledades, 
despojado de mis sentimientos, 

¡QUIERO GRITAR! 
compartir mi palabra, 
el tacto, la caricia y el beso. 
Quiero compartir mi cuerpo entero, 
regalarlo como mi bien mas preciado, 
quiero entregar mi tesoro, 
ya de nada me sirve, 
pues ya nada espero. 

Soy pobre de riquezas y mísero de ilusiones... 
Que más puedo dar, 
si ya todo yo, no me pertenezco. 
Soy un muñeco que solo sirve para lúdicos juegos, 
soy nada... menos que nada, 
soy la sombra inalcanzable de mi existencia, 
el proyecto inacabado de un sueño. 
Y ahora que amanece... 
desde el fondo sereno de mi océano, 
os confieso que no pido comprensión, 
ni deseo ser motivo de lástima, 
ya nada espero, 
sólo quiero desearos,
ahora que amanece, os deseo
UN BUEN DIA
AMIGAS MIAS 


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