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TALLER DE
CREACIÓN LITERARIA
Basado en los cursos de ANE MAYOZ Y ANA MERINO de San Sebastián, filólogas
hispánicas y profesoras de "Creación Literaria.
Si le surge alguna duda y
quiere consultarla, escríbanos, clice
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Introducción
~ Cuento ~ Narrador I
~ Narrador II ~ Narrado
III ~ Monólogo
~ Lenguaje ~ Diálogo
I ~ Estructura ~ Diálogo
II ~ Tiempo
~ Velocidad ~ Espacio ~ Personajes
Errores más comunes en el
escritor novel ~ Géneros
y Figuras Literarias ~
Manual de estilo
INTRODUCCIÓN:
Hay tres grandes géneros
literarios: Lírico, dramático y narrativo. El género narrativo se
caracteriza por la presencia de un relator de historias. El narrador
hace de intermediario entre el escritor y el lector. La historia que
cuenta SIEMPRE es ficción.
La diferencia entre el escritor y el narrador, es que el escritor delega
la responsabilidad en el narrador, el escritor está fuera de la
narración, mientras que el narrador se encuentra dentro del texto.
Dentro de la narrativa hay dos grandes géneros: RELATOS BREVES (Cuentos
y fábulas) y RELATOS EXTENSOS (Novela y epopeya) Hoy veremos la
diferencia entre CUENTO Y NOVELA.
EL CUENTO tiene dos características esenciales: UNILINEALIDAD es
decir, una espina dorsal única e indivisible y tiene, también, UNIDAD DE
ASUNTO.
Estas dos primeras leyes estructurales lo aparatan o alejan de la
novela.
LA NOVELA cuanto más extensa es admite cualquier tipo de
estructura, cualquier objetivo que se le ocurra al novelista.
El cuento, por su pequeño espacio-temporal, exige precisión, armonía,
exactitud. Lo principal es el suceso y adonde nos conduce. Suceso único
y hermético. Junto con las dos características principales mencionadas
anteriormente, hay que señalar una más: SU UNIDAD FUNCIONAL. Hay muchas
novelas a las que se les puede desgajar fragmentos, diálogos, capítulos
y hasta personajes y no pierden nada con ello. Esto es irrealizable en
un cuento auténtico. El cuento auténtico es concluido simultáneamente
por el lector y el autor. Requiere preparar el final previamente para
que termine, a ser posible, con el lector revelándolo como si lo hubiera
escrito él mismo. En resumen, si tenéis una historia que contar y un
mundo que reflejar en un corto espacio, esta es vuestra ventaje y
desventaja, El hecho de escribir pocas páginas obliga a seleccionar lo
que se escribe, narrando sólo lo indispensable para el cuento.
El como un iceberg, del cual solo se ve una mínima parte, pero esconde
mucho más que queda invisible.
En palabras de Edgar A. Poe: El cuento se caracteriza por la unidad de
impresión que produce en el lector; puede ser leído de una sola sentada;
cada palabra contribuye al efecto que el escritor previamente se ha
propuesto. Este efecto debe ya prepararse desde la primera frase y
graduarse hasta el final. Cuando llega a su punto culminante, el cuento
debe terminar y sólo deben aparecer personajes que sean esenciales para
provocar el efecto deseado.
CÓMO CREAR UN
CUENTO
Vamos a destacar los pasos
más importantes al escribir un cuento:
SELECCIÓN: Entre todos los datos que tenemos en la mente es necesario
que hagamos una selección. "La regla de oro del arte literario es
OMITIR" Stevenson.
ÚNICA HISTORIA: El cuento implica unidad, intensidad y originalidad. Un
único tema concentrado, tenemos poco espacio y cada palabra debe darnos
un dato.
TENSIÓN INTERNA: De los acontecimientos. Tenemos que conseguir que el
lector se pregunte qué sucederá a continuación, dosificando la
información.
Los hechos fortuitos si no estuvieran atados a los acontecimientos del
cuento, sobran.
VISIÓN DE CONJUNTO: Una visión de conjunto nos ayudará a seleccionar los
acontecimientos que van a conducirnos al desenlace final. Debemos
disponerlos en el sentido que más convenga a la trama.
- ¿Qué punto de vista conviene al desarrollo? Debe ser el narrado
protagonista y hablar en primera persona, o testigo y narrarlo en
tercera. Si es omnisciente o es un narrador observador.
- ¿Qué tiempo necesita la trama? El presente en que la historia está
sucediendo mientras se narra, o que el narrador lo cuente desde el
pasado, conozca la historia y haya sido testigo de los acontecimientos.
- ¿Desde dónde se debe comenzar el relato? Desde el principio de la
historia, in media res, o que camine una parte en presente y otra en
pasado.
PREFIGURACIÓN: Nos prepara sin saberlo para el final. Nos insinúa lo que
va a suceder pero escatimando el desenlace. Son pequeños hilos que el
escritor tira por delante.
REITERACIÓN: Fomenta la unidad porque nos lleva de una lado a otro del
cuento. Una idea repetida, recordada, sirve de unión entre párrafos. Dos
procedimientos son la ANÁFORA y la CATÁFORA.
VEROSIMILITUD: es necesario detallar con precisión cada escena, para
crear en el cuento un marco espacio-temporal reconocible. Debemos
convencer que la trama es verosímil.
Debemos emplear los sustantivos más precisos, y el adjetivo que
verdaderamente califique, que nos dé una idea concreta y original.
Cuando los sustantivos y adjetivos no nos sirven para definir con
exactitud, existe la metáfora, y las comparaciones. (Escribimos muchas
veces "flor" en lugar de hortensia o crisantemo)
MOSTRAR en vez de decir. "los buenos escritores pueden decir casi todo
lo que tiene lugar en la ficción que escriben, salvo los sentimientos de
los personajes" (Gardner) Los sentimientos no hay que escribirlos, sino
que deben ser mostrados mediante acciones. El sentimiento debe
despertarse, no definirlo.
PUNTOS DE VISTA:
NARRADO OMNISCIENTE:
Este es el tipo de narrador Dios en el microcosmos de la acción que se
cuenta. Lo sabe todo: el principio y el final, lo que sienten los
personajes, piensan o hacen, lo que deberían haber hecho y no hicieron,
lo que soñaron y no recuerda.
NARRADOR OBSERVADOR O CÁMARA CINEMATOGRÁFICA: Se limita a narrar
lo que HACEN los personajes y cuenta sólo lo que de ellos percibe con
los sentidos; como si una cámara desinteresada captara la acción.
A diferencia del narrador omnisciente éste es objetivo. Podrá tener
conocimiento de los actos de los personajes, pero nunca podrá penetrar
en su mente. No entra en interioridades de los personajes.
Obviamente es mucho más difícil y más profesional este segundo narrador,
pues no puede manipular los acontecimientos ni los personajes, dejando
al propio lector que juzgue a partir de los datos que le proporciona.
NARRADOR OBJETIVO:
Ya hemos visto y asimilado a
los dos tipos de narrador objetivo (Omnisciente y Observador) narradores
que desde fuera de la trama, el escritor los utiliza para mostrarnos el
ambiente, los personajes o cualquier otro detalle que sea de interés
para el lector.
Son OBJETIVOS porque no participan directamente en la trama de la
narración, son ajenos y todo lo ven desde fuera.
Nos ofrecen su PUNTO DE VISTA desde fuera y por eso utilizan siempre la
tercera persona.
NARRADOR
SUBJETIVO:
El narrador subjetivo es
aquel que nos narra parte de los acontecimientos tal y como ellos lo
ven, pero son parte de la historia.
Pueden ser NARRADOR PROTAGONISTA o NARRADOR TESTIGO.
Este tipo de narración la hacemos todos los días cuando hablamos de
nosotros o de otros, es el punto de visto del acontecer diario.
Cuando contamos a nuestro cónyuge algo que ha hecho nuestro hijo estamos
narrando como testigos, pero con la subjetividad que nos aporta el
cariño que tenemos por nuestro hijo.
Cuando contamos a nuestra amiga la discusión que hemos tenido con
nuestro marido, estamos actuando como narrador protagonista, pero con la
subjetividad de mezclar los hechos con la rabia que nos ha producido la
discusión.
La diferenciación clara entre NARRADOR OBJETIVO Y SUBJETIVO es que el
primero es una especie de fedatario público, sólo nos da el punto de
vista sin involucrase en los hechos, mientras que el subjetivo es parte
de esos hechos, bien como protagonista o bien como testigo.
Vamos a aprovechar ésta y la próxima lección para a la vez que hablamos
del narrador subjetivo, ir acercándonos a los ESTILOS. Será un juego
literario, tomando como base algunos ejemplos del libro de Raymon
Queneau "EJERCICIOS DE ESTILO" Editorial Cátedra.
EJEMPLOS:
Punto de vista Subjetivo 1º:
No estaba descontento con mi vestimenta, precisamente hoy. Estrenaba un
sombrero nuevo, bastante chulo, y un abrigo que me parecía pero que muy
bien. Me encuentro a X delante de la estación de Saint-lazare, el cual
intenta aguarme la fiesta tratando de demostrarme que el abrigo es muy
escotado y que debería añadirle un botón más aunque, menos mal que no se
ha atrevido a meterse con mi gorro.
Poco antes, había reñido de lo lindo a una especie de patán que me
empujaba adrede como un bruto, cada vez que el personal pasaba, al bajar
o al subir. Esto ocurría en uno de estos inmundo autobuses que se llenan
de populacho precisamente a las horas en que debo dignarme a
utilizarlos.
Punto de vista subjetivo 2º:
Había hoy en el autobús, a mi lado, en la plataforma, uno de esos
mocosos de los que no abundan, afortunadamente, porque si no, acabaría
por matar a uno. Aquél, un muchacho de unos veintiséis o treinta años,
me irritaba especialmente, no tanto a causa de su largo cuello de pavo
desplumado como por la clase de cinta de su sombrero, cinta reducida a
una especie de cordón de color morado. ¡Jo! ¡El muy cabrón! ¡Cómo me
cargaba! Como a esa hora había mucha gente en nuestro autobús,
aprovechaba los empujones de costumbre a las subidas y bajadas para
hincarle el codo en las costillas. Acabó por largarse cobardemente antes
de que me decidiera a pisotearle un poco los pinreles para jorobarlo.
También le hubiera dicho, para fastidiarlo, que a su abrigo demasiado
escotado le faltaba un botón.
MONÓLOGOS
Dentro de este tipo de
narrador hay una técnica denominada MONÓLOGO INTERIOR que consiste en
que el personaje entrega el relato a vaivenes de la mente y desórdenes
del pensamiento. Estos vaivenes aparecen sin presentación alguna por
parte del narrador. De esta forma, la conciencia del protagonista
aparece en pleno funcionamiento, desordenada, superponiendo unas ideas
sobre otras. Esta variedad ha sido inventada por la novelística actual.
Fue DUJARDIN su inventor, quien lo definió así en 1898:
"El monólogo interior, como cualquier monólogo, es un discurso del
personaje puesto en escena, y tiene como fin introducirnos directamente
en la vida interior de este personaje sin que el autor intervenga con
explicaciones y comentarios y, como cualquier monólogo, es un discurso
sin oyentes y un discurso no pronunciado; pero se diferencia del
monólogo tradicional por lo siguiente: en cuanto a su materia, es una
expresión del pensamiento más intimo, más próximo al inconsciente; en
cuanto a su espíritu, es un discurso anterior a cualquier organización
lógica, y reproduce ese pensamiento en su estado naciente o con aspecto
de recién llegado; en cuanto a su forma, se realiza en frases directas
reducido a un mínimo de sintaxis."
Tal y como Dujardin ha mencionado en su definición, existe también el
MONÓLOGO TRADICIONAL que se diferencia del anterior en que expresa, de
forma ordenada y lógica, sus pensamientos y sentimientos. Lo importante
en los dos casos es que ambas técnicas se caracterizan por expresar lo
que el personaje piensa y siente en un diálogo consigo mismo.
EL
LENGUAJE
En este punto se trata de organizar la trama. Todos los hechos tiene que
ser significativos para que el cuento llegue a ser funcional y ágil. Hay
que planificar y saber cómo vas a organizar ese material narrativo con
el que cuentas.
No se trata sólo de contar una realidad tal cual sino de dar un
tratamiento artístico a esa realidad. A primera vista puede parecer que
se roba espontaneidad al hecho que tú quieres narrar. Pero esto no es
cierto porque un buen relato debe "impresionar" la sensibilidad,
provocar un placer que el argumento por sí solo es incapaz de hacer.
EL LENGUAJE: Para darle tratamiento artístico nos valemos del lenguaje
que se concreta en dos categorías.
Narración: Donde siempre hay un narrador que nos cuenta la historia
Diálogo: Donde cada personaje expresa sus opiniones.
En la narración el elemento que predomina es la acción, interesa más lo
que hacen los personajes que lo que son. Lo que prima en este tipo de
escritos es el suceso, quiénes lo realizan y cómo se desarrolla.
Para conseguir una buena narración hay que tener en cuenta las normas
siguientes:
1 - Establecer un orden lógico de los acontecimientos, de modo que se
logre una estructura adecuada
2 - El argumento tiene que girar en torno a una acción central, aunque
puedan existir otros hechos secundarios.
3 - El desarrollo de la acción en escenas requiere la trabazón entre
ellas, para lograr coherencia.
4 - Cada hecho se tiene que nombrar con precisión y propiedad, por lo
cual abundarán los verbos.
5 - La forma verbal que da más actualidad al relato es el presente y la
que más de repite es el pretérito indefinido. También se utiliza el
pretérito imperfecto con sentido durativo.
6 - Según el tipo de narración, se emplean: o bien frases breves, para
expresar rapidez en el transcurso de la acción, o bien frases largas,
cuando los hechos se desarrollan de modo pausado y lento.
7 - El valor de la narración se basa en la creación de personajes
sicológicamente coherentes y en acciones interesantes.
8 - Para comenzar es aconsejable que la extensión de la narración sea
moderada.
Por lo que se refiere al diálogo, el intercambio oral sostenido entre
dos o más interlocutores es la forma de exposición que predomina en el
teatro, aunque también aparece en relatos y algunas veces en los
ensayos. El carácter de los personajes se da a conocer a través de lo
que ellos mismos dicen, y el autor no tiene que manifestarse, por tanto,
de un modo omnisciente.
Abordaremos el diálogo en el siguiente taller.
TIPOS DE
DIÁLOGO:
Estilo
directo:
Se expresa literalmente lo que los interlocutores dicen:
Juan me pregunto: "¿Dónde estás en este momento?"
Estilo indirecto:
Alguien cuenta lo que otros dicen. La expresión experimenta una
serie de cambios, aparece un nexo en lugar de los dos puntos y la forma
verbal cambia. Este estilo resulta menos vivo y auténtico:
Juan me preguntó que dónde estaba yo en ese momento.
Estilo directo libre:
Lo que alguien piensa o dice se reproduce como una frase
independiente. No existe el nexo, ni el verbo que introduce la frase:
El muchacho soñaba despierto, iré de viaje de fin de curso.
Estilo indirecto libre:
Exactamente igual que el anterior, pero, en este caso, la persona
en que está el verbo de esa frase independiente es la tercera:
El muchacho soñaba despierto, iría al viaje de fin de curso.
El estilo indirecto libre es una de las grandes aportaciones de Flaubert
a la técnica literaria. Por medio de ella intenta que la narración sea
más objetiva para apartarse de la manipulación del narrador omnisciente
propio de la época. El gran novelista francés escribía: "El artista debe
estar en su obra como Dios en la Creación, invisible y todopoderoso, de
tal manera que se sienta en todo, pero que no se le vea."
Sus características son:
- Aligera la narración al eliminar algunos elementos gramaticales (El
verbo introductor y la conjunción "que")
- Permite una penetración del punto de vista del autor en lo que el
personaje dice o piensa. Es como si lo conociera íntimamente, como si el
personaje y el narrador se fundieran en una sola persona.
- Es más verosímil. El lector percibe aquello con mayor "verdad"
El estilo indirecto libre significó el primer paso de la novela para
narrar directamente el proceso mental, para describir la intimidad, no
por sus manifestaciones exteriores (actos o palabras) a través de la
interpretación de un narrador o un monólogo oral, sino presentándola
mediante una escritura que parecía domiciliar al lector en el centro de
la subjetividad del personaje. - Vargas Llosa.
Recursos estilísticos del diálogo:
Utilización de frases cortas, abundancia de interrogaciones y
exclamaciones, repetición de palabras... Especialmente si se tarta de un
diálogo en forma coloquial.
Puede haber novelas enteramente dialogadas, algunos las llaman
dramáticas. Podemos hallar también novelas sin diálogo, son novelas de
tipo impresionista que se acercan extraordinariamente a la poesía.
Dejando a un lado los casos extremos, lo más común es que la novela
consista en una combinación equilibrada entre narración y diálogo.
Hay que tener en cuenta, por un lado, que el lenguaje del narrador debe
adecuarse a su personalidad. Igual que el lenguaje del diálogo deberá
ser consecuente con el personaje.
Por otro lado, tanto el diálogo como la narración tienen que ajustarse
al ritmo de la acción. No tiene que usarse porque sí, tiene que tener su
razón de ser. En el transcurso de la acción pueden aparecer muchas
acciones seguidas (narración), esto, es exceso, puede restar
espontaneidad y, todo lo contrario, si se establece un diálogo no
necesario entre varios personajes en el que la información es abundante,
también puede ser un peso muerto. Por eso a la hora de utilizar un
diálogo hay que saber muy bien cuándo y en qué momento, para que esa
escena viva e inmediata ofrezca al lector sensación de realidad.
El diálogo se puede utilizar:
- Para retomar acontecimientos que están desparramados a lo largo de la
trama y hacer una apretada síntesis de ellos.
- Para dar a conocer un hecho pasado del que no se ha dicho nada y que
interesa para aclarar algo o para continuar la trama
- Cuando queremos captar la atención del lector sobre algún personaje o
algún tema a través de pistas, advertencias, promesas...
- Para meter al lector, de lleno, en la historia, utilizando voces
características con lo que se consigue ampliar la ambientación sin
necesidad de describir nada.
- Con un diálogo, quizás se consigue mejor que el lector se emocione.
ESTRUCTURA ABIERTA – ESTRUCTURA CERRADA:
De entrada, para empezar a concebir un relato, tenemos dos
posibilidades. Puedes preverlo desde ahora mismo, haciendo un esquema de
lo que vas a escribir y el orden en que vas a escribirlo, algo así como
los “planos” de una casa. para ello, puedes pensar: Cómo empiezo, cómo
voy desenvolviendo esa situación inicial y por último, cómo cabo, de qué
manera cierro definitivamente ese proceso. Estas narraciones con esquema
previo, que desarrollan historias que comienzan, se extienden y
concluyen, entran dentro de lo que los especialistas llaman: estructura
cerrada.
Pero tienes otra opción, la estructura abierta. Aquí no hay exposición,
desarrollo y desenlace como tales, los hechos no se cierran con un final
que les dé sentido.
EL MONTAJE:
Una historia puede estar dividida en capítulos, o puede ser toda ella un
gran capítulo. Los capítulos son unidades de lectura, unidades de
intención, así como, unidades rítmicas. Si desmontamos el capítulo en
unidades más pequeñas, nos encontramos con lo que vamos a llamar
“secuencias”. En una secuencia coinciden los tres componentes básicos
narrativos: personajes, espacio y tiempo. Cuando uno de estos tres
componentes varía, se da el cambio de secuencia.
El cambio de capítulo se visualiza en una narración con el salto de
página, la más de las veces numerándolos en orden de su desarrollo. El
cambio de secuencia se visualiza separando los párrafos con una mayor
distancia o colocando entre ellos varios asteriscos * * *
EL ORDEN:
La estructura puede seguir el desarrollo de la anécdota o no. Puedes
empezar a contar la historia a partir de un momento cumbre y luego,
adelantar o atrasar acontecimientos. Pero no tienes por qué seguir la
cronología de los hechos. A veces, por efectismo, por aclarar unas
cosas, para iluminar otras..., conviene avanzar acciones posteriores o
adelantar datos al final.
El hecho de comenzar una historia desde la mitad de la acción recibe el
nombre de “in media res”
Si la historia sigue el desarrollo de los hechos de forma cronológica
estamos ante una estructura “lineal” de la acción.
Si, por el contrario, se adelantan y se retrasan acontecimientos dentro
de una misma historia, la estructura será “no lineal” o “discontinua”.
Esto es frecuente en la novela policíaca. Empezar por el crimen y luego
ir reconstruyendo toda la acción, hasta ese momento. O bien a partir de
ese momento cumbre, y seguir la narración en un doble sentido: Uno de
reconstrucción hacia atrás con el análisis de las causas, la
personalidad de los asesinos... Y otra narración hacia delante con la
huida, reacciones, acción de la justicia.
LA
IMPORTANCIA DEL DIÁLOGO
Veíamos anteriormente la importancia que tiene el: MOSTRAR EN LUGAR DE
NARRAR:
"los buenos escritores pueden decir casi todo lo que tiene lugar en la
ficción que escribe, salvo los sentimientos de los personajes" Esta cita
de Gardner nos parece fundamental porque los sentimientos NO hay de
decirlos, sino que deben ser mostrados mediante acciones.
EL SENTIMIENTO DEBE DESPERTARSE NO DEFINIRLO
Un buen relato debe "impresionar" la sensibilidad, provocar un placer
que el argumento por sí solo es incapaz de hacer.
El carácter de los personajes se da a conocer a través de lo que ellos
mismos dicen, y el autor no tiene que manifestarse, por tanto, de un
modo omnisciente.
"El artista debe estar en su obra como Dios en la Creación, invisible y
todopoderoso, de tal manera que se sienta en todo, pero que no se le
vea." Flaubert
EL DIÁLOGO SE PUEDE UTILIZAR:
Para retomar acontecimientos que están desparramados a lo largo de la
trama y hacer una apretada síntesis de ellos.
Para dar a conocer un hecho pasado del que no se ha dicho nada y que
interesa para aclarar algo o para continuar la trama
Para captar la atención del lector sobre algún personaje o algún tema a
través de pistas, advertencias, promesas...
Para meter al lector, de lleno, en la historia, utilizando voces
características con lo que se consigue ampliar la ambientación sin
necesidad de describir nada.
Para que el lector se emocione.
Tanto el diálogo como la narración tienen que ajustarse al ritmo de la
acción. No tiene que usarse porque sí, tiene que tener su razón de ser.
En el transcurso de la acción pueden aparecer muchas acciones seguidas
(narración), esto, es exceso, puede restar espontaneidad.
El lenguaje del narrador debe adecuarse a su personalidad. Igual que el
lenguaje del diálogo deberá ser consecuente con el personaje.
Lo más común es que la novela consista en una combinación equilibrada
entre narración y diálogo.
EL TIEMPO
Este es un punto revelante dentro del relato, A la hora de escribir uno,
es necesario concretar el tiempo en el que sucede la acción. Para esto
tenemos que ver en cuántos años sucede la anécdota, en qué periodo de la
historia ocurre y cómo se indica el paso del tiempo. Además,
analizaremos el tiempo verbal que se puede emplear al narrar, así como
la visión objetiva o subjetiva que se da del tiempo.
Un relato lo puedes plantear como una seria de hechos que ocurren a lo
largo de la vida de dos o tres generaciones de personas, o bien como
sucesos ocurridos en unos días o en unas horas. Suponiendo que en ambos
casos la extensión sea aproximadamente la misma, habrá gran
desproporción entre e tiempo que pasa y las páginas que dedicas a
narrarlo.
En el primer caso, el modo de indicar al lector los grandes saltos
temporales, en periodos tan largos, puede ser a través de fechas, de
personajes que crecen o envejecen, de ciudades o casas modificadas por
el tiempo, etc. Para narrar periodos largos no serán necesarias
descripciones extensas ni explicaciones concisas, se dará importancia
sobre todo al paso del tiempo.
TIEMPO OBJETIVO Y TIEMPO SUBJETIVO
Tiempo objetivo es el que marcan el reloj y los calendarios. El tiempo
subjetivo, por el contrario, se define como al sensación que de ese
tiempo tienen los personajes (horas que se hacen eternas, o días que
pasan como un soplo) Por lo tanto, existe un tiempo lógico pero el
escritor, de acuerdo con las necesidades del relato, lo fragmenta, lo
tergiversa, lo transforma. Así, en una narración, un lunes no
necesariamente sigue a un domingo, ni 1992 a 1991. De hecho, hay novelas
que comienzan en un periodo actual y terminan en un pasado remoto;
respuestas que llegan antes que la carta o novelas como Crónica de una
muerte anunciada de Gabriel García Márquez, donde el lector conoce el
final desde el principio. En un relato se pueden suceder años, siglos,
en pocas páginas, y un minuto puede durar muchas horas de lectura.
Sabemos, pues, que existe el tiempo objetivo, el del reloj y los
calendarios, pero escribimos según el tiempo subjetivo, el que exige el
relato.
Entonces, la conexión entre tiempo objetivo y el subjetivo puede
operarse mediante:
INVERSIONES: Acontecimientos relatados antes que otros que son
anteriores; por ejemplo, el clásico cadáver con el que empiezan las
novelas policiales, y luego el crimen.
HISTORIAS ENGARZADAS: Se interrumpe el orden de una historia para narrar
otra. Ej. Las mil y una noche.
ESCAMOTEO: Cuando se omiten años anteros en la vida de un personaje.
RESUMEN: Cuando en una página se resume un largo período de una vida.
ANÁLISIS: La escritura es más vasta en el tiempo que en la historia
narrada.
REPETICIÓN: Coincide con la visión plural del narrador, es cuando una
historia es contada varias veces.
En la narración del XIX, para expresar este tiempo subjetivo, se
utilizaban fórmulas como: "El minuto de espera se me hizo un siglo". En
la narración actual se amontonan en un periodo muy corto una serie de
vivencias, recuerdos, deseos,... que realmente parece que pasa un siglo
respecto a lo que va a ocurrir a continuación.
Con la técnica del monólogo interior se consigue esto, a través de la
superposición de planos temporales: el autor habla, sin casi
distinguirlos, de recuerdos del pasado, proyectos para el porvenir, de
sucesos presentes que se entienden gracias a hechos pasados,...
A la hora de escoger uno u otro tiempo, no se puede dejar la elección al
azar, sino que depende del punto de vista y de la estructura escogidos.
Por ejemplo: No tiene sentido una visión objetiva del tiempo en un
monólogo interior. Ni es compatible una estructura totalmente lineal con
la visión subjetiva. Es decir, si tu narrador es omnisciente y la
estructura es lineal, el tiempo será más objetivo.
Pero esto no quiere decir que en algún momento y en boca de algún
personaje no aparezca el tiempo subjetivo.
VELOCIDAD
NARRATIVA
Existen diferentes técnicas para detener el tiempo y para hacer que pase
más rápido.
Para detener el tiempo la literatura adopta las técnicas propias del
cine:
· A través de sueños, recuerdos..., de los personajes (en el cine esto
se concreta en una imagen borrosa)
· La cámara capta paisajes que a veces no tienen nada que ver con la
narración sino con los estados de ánimo de los personajes.
Estos dos sistemas son practicables en la literatura. En el primer caso
se utiliza el monólogo interior, aunque no es el único modo de hacerlo;
el recuerdo de un personaje detiene la acción (gramaticalmente esto se
concreta en frase larga y subordinada). En el segundo caso se conseguirá
detener el tiempo a través de la descripción de paisajes relacionados
con el estado de ánimo del personaje.
Hay que tener cuidado a la hora de utilizar estos paros temporales. El
exceso puede dar una sensación, no pretendida, de lentitud.
Para conseguir rapidez en el paso del tiempo de la narración las
descripciones serán mínimas y sólo interesará narrar acciones una detrás
de otra sin muchos detalles (gramaticalmente se construye con frases
breves y coordinadas)
RECAPITULACIÓN:
· Respetar el orden lógico en el desarrollo del relato;
(mañana-tarde-noche; primavera-verano-otoño-invierno;
infancia-adolescencia-adultez-ancianidad: lunes-martes...) e imitar el
orden cotidiano suele producir relatos mediocres: ya sabemos que lo
conocido por todos pasa desapercibido para el lector.
· La utilización de los diferentes tiempos verbales hace que el narrador
se coloque en una u otra posición temporal y desde ahí narre. Puede
narrar en pasado los sucesos pasados; puede predecir valiéndose
indistintamente del presente (Por ejemplo, la narración de un sueño),
del futuro (Por ejemplo, una profecía) o del pasado (el desenlace de la
narración de cuenta al principio);o puede, la narración, ser
contemporánea a lo que ocurre.
· Evitar las discordancias internas entre los datos temporales, hacer
creíble la historia y potenciar la narración es lo que conseguiremos sin
controlamos bien los aspectos referidos al tiempo.
· Emplear la prospección (Adelantar acontecimiento) para crear suspense;
la retrospección (Volver atrás) a través de la narración directa o
mediante cartas, confesiones, diálogo, etc., para aclarar un incidente o
una reacción de un personaje; la aceleración, es decir dedicar un
fragmento breve del texto a un periodo extenso en la vida del personaje
o de la historia narrada, para economizar lenguaje; y la desaceleración,
esto es, dedicar un fragmento largo del texto a un periodo breve, para
explorar un punto clave.
EL ESPACIO
El espacio es uno de los componentes esenciales de cualquier relato.
Debe ser creíble, coherente con el resto de los elementos, necesario,
significativo y no tópico. Por ello, a la hora de describir el espacio
narrativo, hay que tener en cuenta dónde se desarrolla la acción, en qué
época se sitúa y qué personajes forman parte de ella.
"Ciertos lugares hablan con su propia voz, ciertos jardines sombríos
piden, a gritos, un asesinato; ciertas mansiones ruinosas piden,
fantasmas; ciertas costas, naufragios." Rberte L. Stevenson.
Describir con eficacia un espacio es hacerlo de un modo equilibrado. Se
describe todo aquello que el lector necesita para comprender la
historia: ni elementos de menos, ni elementos de más. Es decir, si se
habla de un mundo especial en el que todo es diferente, y no se describe
lo especial ni lo diferente, el relato carecerá de fuerza. Pero si se
describe indiscriminada y minuciosamente aquello que no modifica los
hechos, lo prescindible, se desvía la atención del centro principal, en
lugar de potenciarlo. Por ejemplo, si lo importante de un ambiente que
rodea al personaje es una frutera de porcelana ajada, ¿Por qué describir
también la mesa, las sillas y las frutas que completan el ambiente, pero
no "cuentan"?
La descripción del lugar debe ser precisa, tanto si se lo define como si
se lo insinúa. Debemos evitar que el lector no entienda en qué lugar
ocurren los hechos o quién es el personaje citado.
"La vista de un trigal soplado por el viento nos crea expectativas muy
diferentes de las que nos crea la vista de un callejón tenebroso en un
suburbio. Por asociar cosas con emociones ese trigal, ese callejón nos
afectan como símbolos. Nos sugieren acciones posibles nos preparan para
oír cuentos alegres o lúgubres. Bien, la función más efectiva del marco
espacio-temporal de un cuento es la de convencernos de que su acción es
probable. Un personaje que anda por sitios determinados y reacciona ante
conflictos característicos de un periodo histórico es inmediatamente
reconocible. Lo paradójico es que si el sitio y el periodo, por
auténticos que sean, están en el cuento como mero fondo, pueden
trastocarse por otros sitios y periodos sin que disminuya la intensidad
vital del personaje o la singularidad de una aventura." Enrique Anderson
Imbert.
Los espacio pueden ser de muchas clases, interiores, exteriores,
imaginarios, mágicos... El elegir uno u otro dependerá del tema y del
tipo de relato que se vaya a escribir.
En general, estos lugares donde se desarrolla la acción pueden ser
tratados de forma objetiva o de forma subjetiva. Con esto conseguiremos
siempre que el lector "sienta" y "vea" ese espacio como real. Pero un
espacio no real (imaginario) si lo hacemos desde un punto de vista
objetivo.
Por otro lado, describir subjetivamente un espacio es presentarlo tal y
como lo ve el personaje, en función de su situación afectiva y personal.
Quizá el aspecto más íntimamente relacionado con el espacio sea el
tiempo. Tiempo y espacio son complementarios. La fijación del tiempo de
la novela condiciona de una forma directa e inmediata el tipo y la
descripción del espacio que has de realizar. El tratamiento objetivo del
tiempo implica algo similar en el espacio. Y sobre todo esta implicación
se hace inseparable en las concepciones básicas de tiempo y espacio. La
concepción mítica del tiempo leva de inmediato a los espacios sagrados y
rituales; el tiempo cíclico requiere espacios cerrados donde
desarrollarse, etc.
Otro elemento a tener en cuenta al elegir el tipo básico de espacio es
el personaje. Si el protagonista es un enfermizo, propenso a dejarse
influir por toda clase de elementos, observador, intimista..., parece
que el espacio subjetivo se adecuaría a su forma de ser; o lo contrario
con un tipo de carácter opuesto.
Es decir, no puedes pensar cada elemento de tu relato por separado. Tu
obra será una unidad y al escoger un elemento tienes que tener en cuenta
todos los anteriores ya elegidos, y saber que te está condicionando los
siguientes que aún quedan por ver.
En novelas de tipo irracional o filosófico, encontramos espacios no de
la realidad, sino de la mente y el inconsciente: el espacio circular
expresando al idea de confinamiento, de encierro; la isla, con valores
similares; el sótano, en el que el hombre puede evocar los pozos más
profundos de sí mismo... O tal vez la búsqueda de espacios abiertos como
reflejo psíquico de una acuciante claustrofobia...
Si, como hemos dicho, un espacio tiene que resultar verosímil es
imprescindible que su descripción sea tan eficaz que "haga ver" al
lector un objeto, un paisaje... Y que le "haga sentir" una experiencia,
una emoción, un sentimiento de quien describe.
El tono, más objetivo o más subjetivo, de nuestro escritos descriptivos
(o de los trozos descriptivos que deben aparecer en nuestros escritos)
no puede ser predicho: depende del tema, de la ocasión, del objeto
descriptible...
Como en todo escrito, los extremos viciosos son la sequedad y el énfasis
desproporcionado con lo que se quiere describir.
Sin caer en la sequedad, conviene que un principiante reprima o, por lo
menos, controle bien sus impulsos subjetivos. Primero hay que aprender a
dibujar; después, quien sea pintor, podrá pintar.
La descripción hace más lenta la acción de los relatos literarios, lo
cual disgusta a los lectores interesados por la acción narrada. Y, sin
embargo, es al describir cuando el escritos se esfuerza más en el
estilo.
En la novela moderna, las descripciones suelen ser breves y, en general,
están al servicio de los sucesos que se relatan, para que podamos
reconstruir estos en nuestra mente con mayor plasticidad.
RECAPITULACIÓN
· Comprueba si el espacio descrito es realmente imprescindible. No
utilices lugares ni detalles que parezcan bonitos, pero que sobren en el
relato. Por lo tanto no se debe convertir un texto en un folleto
turístico.
· En ocasiones, a través de la descripción del espacio, intentaremos
sugerir estados de ánimo del personaje.
· La descripción debe generar dinamismo a la narración.
· Conviene indicar el paso del tiempo al abarcar en la narración
diferentes espacios.
· No es recomendable desarrollar descripciones demasiado extensas y
detalladas que creen un clima monótono.
· No se debe interrumpir el avance de la acción con la descripción de un
lugar innecesario para el desarrollo de los hechos: no detener la
narración con la descripción minuciosa que puede hacer perder el hilo al
lector.
· En cuanto a la vinculación entre personaje y la situación, no debemos
"olvidar" la presencia del sujeto. No es efectivo desarrollar la
situación dejando al margen a dicho sujeto. No podemos perdernos en la
contemplación de lo que rodea al sujeto, sino que debemos captar las
resonancias que provoca o no provoca en él.
LOS
PERSONAJES
Los personajes dan sentido a todos los demás aspectos que conforman la
novela. Para llegar a crear un ser ficticio, pero que resulte verosímil,
tendremos en cuenta los siguientes aspectos:
-INTERVENCIÓN DEL PERSONAJE:
En este apartado vamos a descubrir de dónde surgen los personajes que
pueblan el espacio narrativo. Diferenciaremos tres tipos:
1º - Personaje simbólico: Es la expresión de una realidad abstracta como
paz, fraternidad,... Interesa por el valor que encarna, no por su propia
personalidad.
2º - Personaje copia de autor: Puede ser una reproducción fidedigna de
su autor en los aspectos sicológicos e ideológicos. También puede ser
reproductor sólo de algunos rasgos del autor, lo que implica mayor
elaboración por parte del novelista. Además puede ser lo que no es el
autor y más o menos secretamente ambiciona.
3º - Personaje de la realidad externa: Puede ser la reproducción
fotográfica de un ser real. O puede ser creado a partir de sólo unos
rasgos que se toman del modelo.
-DESCRIPCIÓN DEL PERSONAJE:
La descripción de tu personaje puede ser interior o exterior:
1º - Físicamente, su exterior: estatura, complexión, forma de la cabeza
y de la cara, nariz, ojos,... Recibe el nombre de prosopografía.
2º - Interiormente: Qué piensa, cómo reaccionan, cuáles son sus
sentimientos,... Este tipo de descripción se denomina etopeya.
3º - Ambas, física y moral a la vez, lo conocemos como retrato.
El atuendo o vestuario puede ser en sí mismo caracterizador del
personaje, indicio de un grupo social, incluso de una manera o modo de
pensar. La descripción de la vestimenta puede desvelar la sicología de
los personajes.
La descripción totalmente objetiva de una persona queda reducida a una
medidas y poco más (datos cuantitativos) y aún estos datos suponen la
elección de unos elementos y aspectos que los intereses o la intención
deciden con el rechazo consiguiente de otros muchos. Describir a una
persona es limitarla. Además, casi siempre se da una impresión más o
menos subjetiva de los rasgos característicos; la perspectiva del autor,
la intención y finalidad colorean la realidad observada dando
sugerencias, matices, valoraciones, de forma que los tres tipos
anteriores de descripción de personas se amplían considerablemente. Por
ejemplo, la descripción física puede hacerse desde una posición objetiva
o subjetiva, con intencionalidad admirativa, despreciativa, irónica,...
Una regla que vale para todas las descripciones es ésta: hay que
describir con exactitud y vivacidad los detalles. Pero no todos los
detalles poseen igual valor; importan sólo aquellos que son
característicos del individuo retratado. Esto significa que la simple
acumulación de detalles no constituye un buen retrato; por el contrario,
puede hacerlo enojoso y prolijo. Hay que seleccionar, pues los rasgos
definidores. La minuciosidad, al querer decirlo todo suele producir
malos resultados. Y esta norma es aplicable a cualquier clase de
escritor: sepamos suprimir radicalmente todo aquello que carece de
significado especial para nuestro objetivo y que no enriquece el
desarrollo del tema, aunque nos duela y nos halla costado esfuerzo
"inventarlo".
EL NOMBRE DEL PERSONAJE
Es muy importante a la hora de crear uno. Delimita a la persona que lo
lleva, la identifica ya demás, su frecuencia y su fonética nos lo hace
asociar a diferentes cosas. Con su elección le estás comunicando al
lector no sólo si tu personaje es hombre o mujer, sino de qué país
viene, en qué época vive, a qué clase social pertenece, o qué corriente
de antipatía o simpatía se pretende establecer con él.
Dentro de una posible clasificación de nombres podemos destacar éstos:
1º - Convencionales: Nombres propios de un determinado género.
2º - Simbólicos: Estos nombres señalan una determinada característica
sicológica, moral o social del personaje.
Pero también cabe la posibilidad de dejar a tu personaje innominado,
bien porque queremos desconocer su nombre, bien porque lo nombraremos
con uno común (apodo) que sustituye al posible nombre propio, bien
porque, sabiendo cómo se llama, decidamos ocultárselo a los lectores.
-PERSONAJES PLANOS O REDONDOS:
Los personajes de un relato pueden seguir uno de estos modelos:
1º - Un personaje difícil de decidir, contradictorio a veces, que vamos
conociéndolo con lentitud,... se denomina personaje REDONDO
2º - Un personaje repite invariablemente un esquema de comportamiento,
actúa siempre igual y por eso, es imposible que nos sorprenda. Así se
define un personaje PLANO
-PRESENTACIÓN DEL PERSONAJE:
Aunque parezca una nimiedad es relevante la forma en que un personaje
aparece en escena por primera vez. El momento en que un escritor decide
comunicar el lector el nombre del personaje constituye un recurso
literario por sí mismo. Por lo tanto, hay que tener en cuenta cuándo
nombrar al personaje, quién lo nombra y cómo se presenta.
Se puede nombrar antes de iniciarse la narración, en le título mismo,
indicando que es precisamente el meollo de la historia. Si no se puede
nombrar al principio de ésta. En ocasiones, nos servimos de la
ocultación temporal del nombre como elemento de suspense y con la
intención de sorprender al lector. Esa ocultación puede venir dada por
el narrador o un personaje que lo nombra antes de aparecer, creando aún
más expectación en torno a él.
La forma de presentar al personaje no sólo puede ser nombrándolo sino
que se le puede presentar actuando: son sus actos y comportamientos los
que van definiéndolo. Esto produce una mayor sensación de realidad, de
no manipulación el personaje.
Otra posibilidad es que el narrador haga un retrato físico, psíquico,
global del personaje. Esto nos condiciona en nuestra relación con él,
aunque el nivel de condicionamiento variará en función del tipo de
narrador.
-RELACIÓN PERSONAJE-NARRADOR:
El punto de vista condiciona la visión que el lector obtiene del
personaje. Efectivamente, un narrador omnisciente redondeará más a los
personajes que un observador y un narrador protagonista tendrá más
claves sobre los personajes que las que pueda tener un narrador testigo.
Esto no quiere decir que haya puntos de vista mejores para crear
personajes, sino que un enfoque narrativo determinará distintas
aproximaciones.
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Actualizada el día 30.09.07
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